lunes, 17 de agosto de 2015

Novedades Crazy!!

Hola, que tal?

Aquí estamos a mediados de agosto casi, con muchas lecturas veraniegas, sol, playa, piscina o algunas montaña, naturaleza... Lo importante es disfrutar con los nuestros sin importar el lugar.

Durante los próximos días vais a ir descubriendo cuales han sido las lecturas de este verano y que aunque este llegue a su fin no os podéis perder. Pero antes de eso quiero que conozcáis a alguien.
Ya os he hablado de ella y de sus novelas TODAS LAS CANCIONES QUE SUENAN EN LA RADIO ( podéis volver a ver las reseñas aquí,  12 y 3 ) ella es CRISTINA PRADA.

Ya se que todas sus fans estamos esperando impacientes el libro de Ryan y el de Lauren, pero para eso aún nos falta un poquito. Antes de eso llegaremos al mes de Octubre y será entonces cuando Cristina nos vuelva a enamorar a todas con MANHATTAN CRAZY LOVE.


Y como sabemos que aun falta un poquito vamos a ir abriendo boca con lo que Cristina nos ha desvelado en una entrevista que por cierto ha sido un honor hacerle.

R.- Por el titulo de la novela podemos deducir que Manhattan es el escenario de esta, pero sus personajes son 100% Neoyorquinos?? 

C.- La novela se centra en Manhattan pero vamos a conocer otros barrios. Los protagonistas son muy de la Gran Manzana, aunque Donovan sea de origen alemán tiene esa actitud 100% neoyorquina tan arrogante y atractiva.
Creo que los personajes de esta historia representan un poco esa idea de sueño americano, del todo es posible en el corazón de Manhattan. 

R.- Durante la escritura de Manhattan Crazy Love, en quien y/o dónde te has inspirado? 

C.- Hay una serie alemana que se llama Diario de una Doctora. Mi amiga Carmen me recomendó que la viese porque el protagonista era "muy como nos gustan" y no se equivoco jajaja. Donovan tiene un poco de él y después como siempre Nueva York y escribir cosas que me gustaría leer. ( al final de esta respuesta nos acompañaron risas y confidencias, yo creía ser la única que había visto la serie que comenta Cristina, y las dos somos fans del mismo hombre, jajaja)

R.- Vamos a volvernos Crazy como para tener que hacer un viaje a NY para vivir nosotras mismas la historia?

C.- Espero que sí! Jajaja he disfrutado muchísimo con esta historia me encanta releer algunos trozos. Una parte de mí está muerta de miedo porque es mi primera historia sin Maddie y Ryan pero al mismo tiempo tengo la esperanza y la ilusión de que vaya a gustar.

R.- Que nos explicarías de tus personajes?

C.-Donovan...Donovan es un auténtico sinvergüenza, jajaja, es arrogante, mandón y a veces un capullo pero al mismo tiempo resulta divertido, tiene un encanto especial y vuelve completamente loca a Kate. 
Ella es una patosa y con bastante mala suerte, pero es esa clase de personas cuyas desgracias hacen gracia. Me gusta pensar que entre los dos hay mucha química y en los actores (Sean O'Pry y Jane Levy) que ha elegido Tiaré Pearl para representarlos esa química es muy palpable. 

R.- Nos dejas con un adelanto suculento para abrir boca hasta el día X de Octubre?

C.- Sí! y espero que os guste! Tengo muchísimas ganas de que llegue octubre y poder comentar Manhattan Crazy Love con todas vosotras!! Es lo más divertido jajaja 

Tengo que confesar que me lo he pasado super bien hablando con Cristina sobre esta nueva aventura que va a vivir, y es que hablar con ella es tan fácil y agradable... porque a parte de ser una gran escritora, de la que soy fan incondicional, es una persona genial y muy muy simpática.

No os asustéis que la cosa no acaba aquí!!! Tal y como he ido anunciando en la página de Facebook (si quieres formar parte pincha aquí) y como ha anunciado Cristina en su página tenemos un adelanto fantástico!!! Yo que he tenido la oportunidad de leerlo antes de que publicara me siento una gran afortunada, es genial, no veo el momento de tener la novela entera en mis manos.
Así que os dejo con el adelanto tan suculento que nos regalado Cristina para que disfrutéis muchísimo!!!!

A qué es estupenda esta foto? Pues le tenemos que dar a las gracias a Tiaré Pearl, por ella. ;) 
Cuando el señor Brent alza la mirada, inmediatamente la baja recorriendo mi vestido nuevo. Sin embargo, no es su mirada presuntuosa y arisca de otras veces. Ahora parece sorprendido y sus ojos a medio camino entre el azul y el verde se oscurecen.
         - Buenos días, señor Brent – susurro.

Todo mi plan de mostrarme impertinente se evapora por la manera en la que me mira. Vuelvo a sentirme nerviosa, casi abrumada, con la respiración acelerada y el corazón latiéndome deprisa.
Él no me responde. Me sigue contemplando en la distancia y yo siento un deseo sordo y liquido naciendo en el fondo de mi vientre e inundándolo todo.
Carraspea y en un solo segundo recupera el control de la situación. Aparta su mirada de mí y se dirige con paso firme hacia la mesa. Ni siquiera entiendo cómo o por qué pero en ese preciso instante me siento desamparada.
- Hoy tenemos un día complicado. Necesito las estadísticas de negocio de la financiera de Dean Clifford.
- Hecho – respondo en un golpe de voz y no puedo evitar que el orgullo regrese a mi voz.
El señor Brent me mira sorprendido.
- También he elaborado las previsiones de ventas de Foster para la reunión de hoy y he investigado un poco sobre la constructora finesa que ha pujado para hacerse cargo de la obra del gaseoducto. Como se reúne con Dan Oliver hoy, pensé que querría poder darle una respuesta si sacaba el tema.
- Muy bien – murmura.
Está atónito. Genial. 
No se preocupe – continúo -. Tengo en cuenta que querrá que revise todo lo que acordó ayer en las reuniones. Ah y he archivado las carpetas que dejó sobre la mesa. Sé que odia ver esto lleno de papales – añado señalando vagamente la mesa, imitando el gesto que él hizo ayer -. Voy a buscarle un café.
Sonrío cuando cierro la puerta tras de mí. Lo he dejado sin palabras. Ni un comentario irónico, ni un pecosa. Sí, señor. Este asalto lo he ganado yo y sienta de maravilla.
En la sala de descanso me paro a charlar con Eve, quien me explica como le gusta el café al señor Brent, y tras unos minutos regreso al despacho.
- ¿Cuándo empezaré a trabajar para Dillon Colby? – pregunto dejando el café frente a él.
- Cuando yo lo considere oportuno – responde sin ni siquiera mirarme -. Qué por fin hayas terminado tu trabajo a tiempo y sin ayuda y te hayas vestido adecuadamente no significa que ya lo sepas todo, ¿queda claro?
Suspiro con la ira emanando de cada poro de mi piel.
- Clarísimo, pero que sea mi jefe no significa que pueda disponer de mí a su antojo.
Él sonríe. Otra vez esa sonrisa tan insolente y sexy. Estoy empezando a pensar que hacerme rabiar es su deporte favorito.
Vuelvo a suspirar bruscamente mientras camino hacia él sofá. Gesto que él ignora por completo a la vez que le da un sorbo a su taza de café.
- Y la próxima vez que te ofrezcas a traerme café – su tono de voz tan insolente me hace detenerme en seco. Creo que esta mañana canté victoria demasiado rápido -, asegúrate de que sea bebible – me tiende la taza. Yo me giro resoplando y la recojo. Alza los ojos y al fin nuestras miradas se encuentran, la mía llena de ira, la suya absolutamente impertinente -, pecosa.
¡Ah! ¡Es odioso!
Salgo del despacho echa una furia y regreso con un café nuevo y aún más enfadada. Lo dejo brusca sobre su mesa de diseño exclusivo y malhumorada me dirijo al sofá. Él lo sopla y le da un sorbo.
- Umm – lo saborea como si fuera el mejor café del mundo - lleno de odio, deseo reprimido y orgullo mal entendido. Me encanta que las mujeres me preparen café por la mañana.
¿Pero qué coño? Me quedo mirándolo boquiabierta. No puedo creer que haya dicho eso. Él finge no verme y continúa trabajando.
Más o menos una hora después se levanta y se ajusta las mangas de su camisa blanca que le sobresalen elegantemente de su espectacular traje de corte italiano gris marengo. No puedo evitar fijarme en los preciosos gemelos que lleva. Son discretos y muy, muy elegantes. Maldita sea, sigo enfadada con él, no puedo quedarme mirándolo embobada, pero es que cuando hace ese tipo de cosas, parece un modelo salido de un anuncio de colonia cara y la verdad no es nada justo.
- Pecosa, levántate. Nos vamos a una reunión.
Le miro confusa. No me había dicho que tuviera que acompañarle a ninguna reunión.
- Muévete – me apremia saliendo del despacho.
Yo le pongo los ojos en blanco consciente de que no puede verme, me levanto y le sigo. Sandra, su secretaria, al verle también lo hace. 
-Sandra, cambia mi reunión de mañana a las dos y arregla todo el papeleo de Brentwood – gruñe.
La secretaria asiente y continúa caminando a su lado a toda prisa.
- ¿A qué estás esperando? – pregunta mirándola -. ¿A qué te llegue una inspiración?
Ella vuelve a asentir y se marcha. El señor Brent repara entonces en mí. Suspira brusco, se frena de golpe y me quita el ipad de las manos.
- ¡Sandra! – brama.
La secretaria regresa y el señor Brent le entrega la tablet.
- Los ipad se quedan en la oficina, siempre – me avisa y su tono es incluso algo amenazador.
Asiento. Él gira sobre sus pasos de nuevo y con largas zancadas se encamina al ascensor. Yo le sigo prácticamente corriendo para poder mantener su ritmo.
Parece que también es capaz de controlar hasta el edificio porque en cuanto pulsa el botón del elevador, las puertas se abren como si ya lo estuviesen esperando.
Se apoya en la pared del fondo del ascensor y se cruza de brazos. Yo me quedo de pie en el centro, con la vista fija en la puerta. No sé por qué el estar en un espacio reducido a solas con él me pone tan nerviosa. Noto como me observa. Mi corazón comienza a latir ridículamente deprisa. Esto es una estupidez. Donovan Brent no me gusta. Odio a Donovan Brent.
No le veo pero sé que está sonriendo. Esa sonrisa sexy y dura diseñada para fulminar lencería. Continúa observándome y yo cada vez me siento más nerviosa. ¿Nunca vamos a llegar a la planta baja?
Acelerando mi respiración, el señor Brent camina hasta colocarse a mi espalda y lentamente se inclina hasta que sus labios casi rozan el lóbulo de mi oreja.
- Parece que sí puedo disponer de ti a mi antojo – susurra con una voz grave e increíblemente sensual.
Suspiro escandalizada y me giro. Mi mirada automáticamente se encuentra con la suya. Y es el peor error que podía cometer. Él sonríe de nuevo y se queda ahí, cerca, muy cerca de mí. Yo quiero reaccionar de algún modo pero no puedo. Estoy hechizada. Su olor me envuelve y esos ojos, que otra vez soy incapaz de de decir si son azules o verdes, me atrapan por completo.

El ascensor emite ese inconfundible sonido anunciándonos que hemos llegado a la planta baja. Las puertas se abren. El señor Brent se incorpora y sin más, sale. Sin embargo, yo me quedo inmóvil unos segundos. ¿A qué juega? Y lo más importante, molesto y urgente, ¿por qué no soy capaz de reaccionar y por ejemplo darle la bofetada que se merece? ¡Qué frustrante!

Que os ha parecido?? Cortito, verdad? Pero es buenísimo!!! Pues lo dicho que esperamos que os guste mucho y lo disfrutéis. Nos vemos cuando tengamos la novela entera y así la comentamos. 

Un beso. Y recordar siempre CREER ES VER Y VER ES CREER.

Antes de irme tengo un mensaje para ti Cristi, muchísimas gracias por dejarme formar parte de Manhattan Crazy Love, por confiar en mi y por compartir conmigo estas cositas que me hacen sentir tan especial. Espero seguir compartiendo contigo muchos momentos más. Un besazo para ti también bombón.